Guerra Fria (Introducción)
Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó un período de gran tensión internacional llamado Guerra Fría. Este conflicto enfrentó a dos grandes potencias: Estados Unidos, que representaba el sistema capitalista, y la Unión Soviética (URSS), que defendía el comunismo. Se la llamó “fría” porque, aunque existía mucha rivalidad política, militar e ideológica, las dos potencias no llegaron a enfrentarse directamente en una guerra abierta.
En este contexto, Estados Unidos impulsó en 1947 el Plan Marshall, un programa de ayuda económica destinado a reconstruir los países de Europa occidental que habían quedado devastados por la Segunda Guerra Mundial. Además de ayudar a la recuperación económica, el objetivo era evitar que estos países cayeran bajo la influencia del comunismo.
En 1949 se creó la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), una alianza militar formada por Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa occidental. Los países miembros se comprometían a defenderse mutuamente en caso de ataque.
Durante este período también se habló de la “cortina de hierro”, una expresión que describía la división de Europa en dos bloques: por un lado los países occidentales aliados con Estados Unidos y, por el otro, los países del este europeo bajo la influencia de la Unión Soviética.
Frente a estos dos bloques enfrentados surgió el llamado Tercer Mundo, formado por países que en su mayoría habían sido colonias y que buscaban no alinearse con ninguna de las dos superpotencias. Muchos de estos países eran pobres o estaban en proceso de desarrollo y reclamaban mayor participación en la riqueza y en los beneficios del progreso mundial.
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